Chilenos confirman a Viña del Mar como la mejor ciudad para vivir

 

La Ciudad Jardín. Así se conoce a Viña del Mar y detrás de eso partió Patricia cuando hace 10 años, vendió su casa en Santiago y decidió establecerse en esta ciudad de la Quinta Región. Hoy celebra su decisión. “Acá la vida es más tranquila, hay playa, los lugares para comprar y comer son buenos, no implican grandes traslados y además, estás a hora y media de Santiago”.

 

Esa opinión parece mayoritaria entre los chilenos, como reveló el estudio “Barómetro Marca Ciudad”, hecho por la consultora Visión Humana y la agencia de publicidad BBDO, que en su segunda edición consultó a 1.400 personas de todo el país para que entregaran su opinión sobre la imagen de las 20 principales ciudades de Chile.

 

Aunque con una condición: no podían votar por la urbe donde vivían. La encuesta midió cuatro aspectos para construir el ranking global: mejor lugar para vivir, trabajar, estudiar y visitar. Pero también incluyó otras variables, como amabilidad de su población, medioambiente y oferta de actividades culturales y aire libre, etc. El resultado ubicó a Viña del Mar como la mejor ciudad de Chile, igual que en 2010, aunque este año se sumaron 10 nuevos lugares. La Ciudad Jardín destaca prácticamente en todos los ámbitos que se midieron y es considerada por los chilenos como el mejor lugar para vivir. En ese ítem le sigue La Serena, Valparaíso, Valdivia e Iquique. Santiago aparece recién en el octavo lugar, aunque es la mejor ciudad para trabajar y estudiar, lo que hace ubicarse tercero en el ranking global. Talca, Talcahuano y Coyhaique, en tanto, son las ciudades con peor evaluación en casi todos los ítems.

 

El sicólogo y director de Visión Humana, Patricio Polizzi, explica que las dimensiones a través de las cuales las personas perciben la imagen de las ciudades son tres: el clima que tienen (el frío siempre resta puntos), si es funcional (cantidad de servicios que ofrece, como empleo, universidades, hospitales, buena gestión municipal y cercanía a Santiago) y qué sentimientos provoca. “La gente divide las ciudades chilenas en esos dos últimos ámbitos: ciudades emocionales (Viña del Mar, La Serena y Valdivia) y funcionales (Santiago o Antofagasta)”, dice Polizzi.

 

Viña, la ideal

 

Viña del Mar lidera el ranking de mejor ciudad del país y se impone en las dimensiones mejor ciudad para vivir y visitar; aparece segunda en las categorías mejor sitio para trabajar, mejor medioambiente y variedad de actividades de tiempo libre y culturales; y tercero en mejor sitio para estudiar y en la amabilidad de sus habitantes. “Viña del Mar es como nuestro Río de Janeiro, un lugar asociado con el bienestar en el que la gente deposita su fantasía de ciudad ideal para vivir o jubilar”, dice Polizzi.

 

Los factores que sostienen la buena posición viñamarina son su clima asociado con playa y sol; los factores emotivos en los que destaca: belleza urbanística, amabilidad de su gente, seguridad y medioambiente. Y su funcionalidad, ya que cuenta con grandes empresas, universidades, servicios de salud, buena gestión municipal, vida nocturna y está a corta distancia de la capital.

 

Su vecina, Valparaíso, tercera en el ranking de la mejor ciudad para vivir, destaca por su vida nocturna y actividades culturales, buenas universidades y cercanía con Santiago, apareciendo como la segunda mejor ciudad para visitar y estudiar. Escapa de los magros resultados de otros puertos -como Talcahuano (19) y Coquimbo (14)-, según Polizzi, porque además de sus propios atributos, le “chorrea” la buena fama de Viña.

 

La bucólica Valdivia

 

Cada vez que alguien pregunta por la ciudad más linda de Chile, Valdivia surge espontáneamente. Ese consenso nacional tácito se refleja en esta encuesta, donde la capital de la Región de Los Ríos alcanza el primer lugar en “medioambiente sano” y “habitantes más amables”. Eso hace que sea considerada la cuarta mejor ciudad para vivir y para visitar. Pero su lejanía, clima y falta de oferta laboral le juegan en contra y hacen que la población piense en ella como un lugar bucólico, deseable, pero poco alcanzable. “Es vista como un lugar asociado con el campo y la gente amable, pero le juega en contra la poca funcionalidad que proyecta y el clima frío”, dice Polizzi. Por eso, apenas aparece 6º en el ranking global de las mejores ciudades de Chile.

 

Santiago, la funcional

 

Este año, el diario norteamericano The New York Times hizo un listado con las mejores ciudades del mundo para visitar. Nuestra capital fue la escogida. ¿Por qué? Por ser culturalmente interesante, con muchos espacios abiertos para eventos, segura y con un turismo pujante. Pero los chilenos son más duros a la hora de evaluar a Santiago. Aparece octava en el ranking de mejor ciudad para vivir y 14º cuando se trata de su medioambiente y la amabilidad de su gente. Su fuerte: lo funcional que es, es decir, la amplia variedad de servicios que ofrece. Por eso en el sondeo aparece como la mejor ciudad para trabajar, estudiar y disfrutar de actividades de tiempo libre y culturales. Un fenómeno similar al de Antofagasta, que destaca por su oferta laboral (4º), pero que cae al lugar 15º cuando se evalúa su contaminación. Sin embargo, para Pollizzi, sumando y restando, el saldo capitalino es positivo, ya que pese a todas las quejas que despierta la capital, son muchos los que privilegian las comodidades y oportunidades que ofrece. Por algo es la tercera mejor ciudad del país.

 

La “U” de Concepción

 

Aunque Santiago fue escogida como la mejor ciudad para estudiar, llama la atención el potente efecto que tiene la U. de Concepción sobre la imagen de la ciudad. Es la palabra más nombrada cuando se pide asociar algo con el lugar y le otorga la mejor posición en los rankings evaluados: la cuarta mejor para estudiar allí. Sin embargo, el terremoto y tsunami que asolaron la ciudad en 2010 ha afectado su imagen. Bajó un puesto (del 4º al 5º) entre las mejores ciudades para vivir y se ubica 7º entre las que un chileno elegiría para visitar. Peor es el panorama para Talcahuano. Entre los chilenos encuestados pocos quieren visitarla, vivir o estudiar en ella (puestos 20º y 19º, respectivamente). Algo que se explica por la catástrofe que vivió, pero también porque es un puerto y éstos no son asociados por los chilenos con “lugares amables”.

 

Contradicción serenense

 

Las playas de La Serena son su potencial. Los chilenos la identifican con eso y por eso aparece segunda en mejor ciudad para vivir, tercera en lugar para visitar, pero se queda atrás en las oportunidades de trabajo que ofrece (7º), lo que la hace caer cuarta en el ranking general. “Es una ciudad positiva, pero la mata la lejanía, su poca personalidad y funcionalidad. Se le ve más como un lugar para descansar en la vejez, pero para la gente en edad activa vivir ahí representa un costo”, dice Polizzi. Su vecina, Coquimbo, en tanto, aparece disociada de la realidad serenense, en el lugar 14 de la tabla general, última en amabilidad de los habitantes, penúltima en medioambiente y antepenúltima en variedades de actividades para el tiempo libre y cultura. Mucho más abajo aparecen Rancagua, Coyhaique, Talca y Talcahuano. Cierran casi todos los rankings. Algunas por ser muy distantes o frías, tener pocos atractivos, mucha contaminación, pero también porque se les conoce menos. “Hay tres razones por las que una marca de ciudad es débil: desconocimiento, poca personalidad y que se asocie a cosas negativas”, concluye Polizzi.

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